jueves, noviembre 14

Recordando Anécdotas con Jeff The Killer



Regresaba de trabajar, cerca de las 8:30 PM. Le llamé a mi novia para saber como había estado, a los minutos recibí una foto, era la imagen de Go to sleep, de la cual ya había visto, no me asuste en nada, ya que leí que era una foto manipulada de Marilyn Manson. Cuando me dirigía a mi cama note que en la mesa de noche estaba un juego de Scrabble, raramente utilizado, el día lo comencé al 120% por una tarea en la universidad y por tanto no recordaba haberlo dejado allí, lo guarde pero al tomarlo note que que dos lineas formaban las palabras, una decía "sweet" y la otra decía "dreams" supuse que era un mensaje de mi novia del día anterior. Estando en la cama, el UPS de mi computadora se encendió, como si alguien lo hubiese encendido para que me levantara, al estar a medio camino, mi celular empezó a sonar, quede a mitad de llegar al celular y llegar al UPS, en ese instante se encendió la TV, al encenderse apareció en un canal nacional, en el cual se encontraba en el mensaje para los niños, el cual dice duerme con los angelitos, me aproxime a la tele, apague todo y me dormí. Lo que paso a continuación es algo que no se si realmente paso o era un sueño, porque después de haberme dormido, mi teléfono sonó era un mensaje de texto, el cual contenía nuevamente la imagen Go to sleep, pero al revisar el numero me aparecía desconocido el numero era el 47240182, lo extraño era el inicio porque todos en mi país el inicio de un numero se da con 7, seguía y al instante de colocarlo sobre la mesa de noche volvió a sonar, pero era un sonido diferente, como cuando la TV no tiene cable o y la pantalla queda en blanco,otra vez esa imagen aparecía, me asuste y lo termine apagando llevaba segundos cuando el teléfono encendió de la nada y apareció por tercera ocasión esa imagen, al tomarlo se encendió la TV y en ella también aparecía como si fuese un canal la imagen de Go to sleep, no entendía el porque y la radio también sonó con la música extraña que tiene la imagen del vídeo en Youtube sobre, sonaba muy alto pensé que estaba soñando por eso me pare y me dirigí al baño a lavarme la cara, en eso también se encendió la computadora exactamente en Youtube donde se encuentra el vídeo después de verlo corrí al baño al llegar llegue al lavamanos y me tire agua sobre la cara, al levantar la cara para verme en el espejo estaba otra vez viéndome esa imagen, el cual al verla me asuste tanto que solo se que me dirigí a mi cuarto a recoger mi suéter para salir , pero una extraña figura se acercaba a mi de manera rápida como corriendo pero sin mover un pie, como si flotara, el ultimo que se es que al tratar de escapar termine golpeándome contra la puerta de mi armario. Desperté al siguiente día asustado, sin saber que lo de anoche había sido un sueño, pero note que la TV estaba encendida, pero estaba puesta en vídeo también la computadora, y la radio. La computadora estaba en Youtube, pero el vídeo visto era de mi banda favorita y la radio estaba en mi estación favorita, al cabo de unos minutos cayo una llamada, no supe que hacer imagine que era esta terrible imagen, pero al ver decía Ana, era mi novia, le conteste pero no quise decirle lo ocurrido, me pregunto si estaba bien pero amanecí con gripe, era fin de semana, ella concluyo la llamada diciendo "Descansa un poco y ve a dormir"

La Trampa

En Berlín, después de la Segunda Guerra Mundial, el dinero era escaso, las provisiones se agotaban y eran muchos los que pasaban hambre. En aquel entonces, la gente contaba la historia de una joven que vio a un hombre ciego tratando de cruzar la calle, y se ofreció a ayudarlo. Ambos se pusieron a hablar y el hombre le pidió un favor: «¿Podrías llevar esta carta a la dirección escrita en el sobre?». Como quedaba en su camino, ella accedió.
Entonces la joven partió, volteando antes de doblar en la próxima intersección en caso de que el hombre necesitase algo más; pero lo vio caminando apresurado entre los peatones sin los lentes oscuros y el bastón que antes cargaba. La joven sospechó, naturalmente, y llevó la carta a la policía.
Cuando los oficiales llegaron a la dirección que indicaba el sobre, hicieron un descubrimiento escalofriante: tres carniceros habían estado recolectando carne humana y vendiéndosela a los hambrientos.
¿Y qué había en el sobre que le dio el hombre a la joven? Una nota, que simplemente decía: «Ésta es la última que les mando por hoy».

El que nunca debe ser nombrado

El Diablo es tan diablo, que hasta los más malvados le temen.
Es que nadie se atrevía con el Diablo, hasta que cierta vez, hace mucho, muchísimo tiempo, se encontraba un roto (persona pobre de malas costumbres) chileno.
Bartolo era un joven campesino sureño que todo le salía mal en ese año: en otoño se le helaron sus cultivos y en invierno se le inundó el sembrado. De pura flaca se murió su vaca. Así que Bartolo dejó el yugo, el arado, la rastra y el rastrón, y partió en busca de mejor suerte.
Tenía familiares en la costa que eran pescadores. «Pero si yo no conozco el mar», se dijo a sí mismo el pobre Bartolo. «Ser minero debe ser más fácil», y se encaminó a los lavaderos de oro, en donde se decía que las pepitas de oro eran abundantes como chicharrones en un plato de porotos.
Pero no encontró oro. Volviendo triste a casa, se preguntaba cómo podría resolver sus problemas económicos. Tenía miedo, pero más que miedo, vergüenza de volver a su familia sin dinero, pues se acercaba la fiesta de aniversario de Chile y él quería bailar una buena cueca con La Peta, la chica más linda y hacendosa de la comarca.
Entonces recordó una idea que tuvo su abuelo para hacerse rico, pero que nunca intentó por miedo: hacer un pacto con el Diablo.
El joven arrogante pensó, «De más que hago pacto con el Diablo», pero apenas se dijo esas palabras, sintió miedo.
Ya entrada la noche, fue al bosque, era una de esas noches sin luna. Con toda la fuerza de voluntad, y con lo que sus pulmones le permitieron, gritó «¡Patas de Hilo!» tres veces, uno de los apodos del Diablo en Chile, como también lo son Malo, Malulo, Cachudo y El Cola en Punta.
Un relámpago abrió de par en par el cielo, la tierra tembló y el joven sintió un olor a azufre.
Entonces lo vio… De barbilla, bigote y rabo; de chispas por los ojos y una risa del demonio.
Bartolo no se asustó, sorprendente mente  y luego ambos comenzaron a hablar de negocios. Bartolo quería venderle su alma, ya que nada más tenía.
—Cien mil pesos y mi alma es tuya —sentenció Bartolo, y al Diablo le pareció un buen precio por un alma, así que se los dio.
—Pero hay que firmar un pacto —dijo el Diablo—. ¿Cuándo queréis que te lleve?
—Hoy mismo —respondió Bartolo, haciéndose el tonto.
El Demonio se extrañó mucho, pues todos le pedían años y años para gozar la vida. Por fin, ambos acordaron que el Diablo vendría a buscarlo mañana. El Malo le pinchó el dedo corazón al huaso, y con su misma sangre, escribió:
«Bartolo Lara, No te llevaré hoy, Pero te llevo mañana».
En cuanto el huaso lo firmó, el Diablo lo recibió y desapareció, entre una risa maléfica y una explosión de fuego, humo y olor a azufre.
No hay necesidad de decirlo, el huaso Bartolo aprovechó al máximo sus cien mil pesos, con un caballo, ropa de buena calidad, dinero para sus familiares y dinero para La Peta, con la cual bailó un montón de cuecas.
Se le hizo corto el día.
Apenas anocheció, fue a su cita con el Diablo, el cual lo saludó con su sonrisa endemoniada.
—Muy bien —le dijo—. Mucho gozaste, ahora recibo mi premio.
—¿Cómo que recibes mi alma? —dijo Bartolo irónico—. Tan Diablo eres, y no sabes leer…
De mala gana, el Diablo sacó el pacto, y lo leyó.
«Bartolo Lara, No te llevaré hoy, Pero te llevo mañana».
—Es verdad —dijo—, la cosa es mañana.
—Así es —asintió Bartolo—, pero déjeme otros cien mil pesos por el viaje y la puntualidad.
El Malo se los dio.
—¡Mañana te espero! —le dijo al pasárselos.
—Mañana volveré —aseguró el huaso.
Y cuentan que el roto siempre volvía, y el Diablo siempre leía aquel pacto que entraba en una contradicción temporal.
«Bartolo Lara,
No te llevaré hoy,
Pero te llevo mañana».
El Diablo, que se dio cuenta de esto en algún momento, le dijo, ya cansado:
—¡Me has engañado!
Y estalló, ardió; había fuego por doquier. Bartolo no se explicaba cómo era que no le pasó nada.
Las historias cuentan que el roto se mudó del campo hacia el gran Santiago para evitar estar solo en los bosques, y que le apareciera el Diablo.
También se dice que hizo un pacto con la Tierra, la cual lo ayudó con su granja, que ahora que tenía dinero, la mejoró y comenzó su producción.
Pero por los bosques de Chile, cerca de las granjas, cuando los perros se ponen a aullar, los ancianos aseguran que sale el Diablo buscando al huaso roto que lo engañó.